La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, constituyendo entre el 50 % y el 70 % de todos los casos. Se trata de un tipo de demencia que provoca un deterioro global, progresivo e irreversible de diversas funciones cognitivas, como la memoria, la atención, la concentración, el lenguaje y el pensamiento. Este deterioro da lugar a cambios en el comportamiento, la personalidad y la capacidad funcional de la persona, lo que dificulta la realización de las actividades cotidianas.
El nombre de la enfermedad es un homenaje a Alois Alzheimer, el médico alemán que la describió por primera vez en 1907. A medida que las células cerebrales se reducen en número y tamaño, se forman trenzas neurofibrilares y placas seniles, que dificultan la comunicación entre las células y provocan la muerte celular. Esto da lugar a una incapacidad para recordar información. La pérdida de capacidades suele ser irreversible. Neuropatológicamente, se caracteriza por la muerte neuronal en ciertas partes del cerebro, aunque algunas causas siguen siendo desconocidas. La presencia de ovillos fibrilares y placas seniles dificulta la comunicación entre las células nerviosas, lo que afecta al funcionamiento general de la persona.
Los principales tipos de Alzheimer
1. Enfermedad de Alzheimer esporádica
Puede afectar a adultos de cualquier edad, pero suele aparecer después de los 65 años. Esta forma es la más común y puede afectar a personas con o sin antecedentes familiares. Aunque la herencia no está claramente establecida, el gen ApoE4 se asocia con un ligero aumento del riesgo. Sin embargo, aproximadamente la mitad de las personas que poseen este gen no desarrollan la enfermedad hasta los 85 años.
2. Enfermedad de Alzheimer familiar
Es menos común y se transmite de generación en generación. Si un progenitor tiene un gen mutado, cada hijo tiene un 50 % de probabilidades de heredarlo, con síntomas que suelen aparecer entre los 40 y los 60 años.
En las primeras fases de la enfermedad, los síntomas pueden ser sutiles, comenzando con lapsos de memoria y dificultades para encontrar palabras. A medida que la enfermedad avanza, aparecen síntomas más evidentes, como:
- Dificultades de memoria persistentes, especialmente de acontecimientos recientes;
- Discurso vago durante las conversaciones;
- Pérdida de entusiasmo por actividades que antes se disfrutaban;
- Demora en realizar actividades cotidianas;
- Olvido de personas o lugares conocidos;
- Dificultad para comprender preguntas e instrucciones;
- Deterioro de las habilidades sociales;
- Imprevisibilidad emocional.
Principales síntomas y causas de la enfermedad de Alzheimer
Los síntomas del Alzheimer varían según la persona y las áreas cerebrales afectadas, y la progresión de la enfermedad puede ocurrir a ritmos diferentes. Sin embargo, el deterioro es inevitable. Todavía se están investigando las causas de la enfermedad de Alzheimer, incluyendo factores ambientales, alteraciones bioquímicas y procesos inmunitarios.
La causa puede ser única o múltiple. Cualquier persona puede desarrollar la enfermedad de Alzheimer, siendo más común después de los 65 años. La tasa de prevalencia aumenta con la edad. A nivel mundial, la demencia afecta a una de cada 80 mujeres entre 65 y 69 años y a uno de cada 60 hombres de la misma franja de edad. Por encima de los 85 años, la demencia afecta aproximadamente a una de cada cuatro personas.
Todavía no existe una prueba específica para identificar la enfermedad de Alzheimer. Actualmente, el diagnóstico se basa en una observación clínica cuidadosa, que puede incluir:
- Historial médico detallado;
- Examen físico y neurológico;
- Evaluación del funcionamiento intelectual;
- Evaluación psiquiátrica y neuropsicológica;
- Análisis de laboratorio de sangre y orina.
Estas pruebas ayudan a descartar otras enfermedades con síntomas similares, como deficiencias nutricionales y depresión. El diagnóstico clínico puede realizarse con una precisión del 80 % al 90 %.
La progresión de la enfermedad varía de una persona a otra, pero generalmente conduce a una dependencia completa y, eventualmente, a la muerte. Una persona con Alzheimer puede vivir entre tres y veinte años, con una media de siete a diez años.
¿Existe cura o tratamiento para el Alzheimer?
No existe cura ni tratamiento para la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, algunos medicamentos pueden estabilizar el funcionamiento cognitivo en las fases leve y moderada. También se pueden recetar medicamentos para los síntomas secundarios, como la inquietud y la depresión, y para ayudar a dormir mejor.
Alzheimer Portugal ofrece apoyo, información y formación a las personas afectadas por la demencia y a sus familiares, ayudándoles a gestionar la enfermedad.
La investigación dirigida por Cláudio Gomes reveló que la proteína S100B puede proteger las neuronas en la enfermedad. Este descubrimiento abre la puerta a nuevas formas de tratar el Alzheimer, aunque todavía no existe cura.
El avance de las investigaciones sobre la enfermedad de Alzheimer es crucial para encontrar nuevos enfoques que puedan mejorar la calidad de vida de los afectados. La concienciación y el apoyo a la investigación son esenciales, ya que pueden conducir a descubrimientos significativos en el futuro. La colaboración entre instituciones, investigadores y la comunidad es fundamental para afrontar este reto y ofrecer esperanza a todos los que se enfrentan a la enfermedad.
Fuente: https://alzheimerportugal.org/a-doenca-de-alzheimer/
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