Las altas temperaturas que se registran durante varios días consecutivos, especialmente en verano, conocidas como «olas de calor», pueden tener un fuerte impacto en su cuerpo y requerir atención médica de urgencia.
La exposición prolongada al calor intenso puede llevar a situaciones extremas, causando complicaciones graves de salud, a veces irreversibles, como deshidratación severa, calambres, agravamiento de enfermedades crónicas, agotamiento, insolación e incluso la muerte.
Entre las personas más vulnerables al calor, que necesitan atención especial y medidas específicas para protegerse, se encuentran los niños en los primeros años de vida, las personas de 65 años o más, los enfermos crónicos, los trabajadores al aire libre expuestos al sol y al calor, las personas que practican actividad física intensa, así como las que viven aisladas y con carencias económicas y sociales. En este artículo se destaca el cuidado de las personas mayores durante el verano.
Cuidados con las personas mayores en verano
1. Hidratación y alimentación:
- Beber agua con regularidad, aunque no se tenga sed, es esencial para prevenir la deshidratación, especialmente en personas mayores y niños.
- Dar prioridad a la ingesta de agua y evitar las bebidas alcohólicas, gaseosas, azucaradas o con cafeína, ya que pueden agravar la pérdida de líquidos y contribuir a la deshidratación.
- Consuma alimentos ricos en agua, como frutas frescas (sandía, naranja y melón) y hortalizas (lechuga, pepino y tomate), que ayudan a complementar la hidratación.
- Adoptar un patrón alimenticio saludable, con comidas ligeras, frescas y repartidas a lo largo del día.
- Comer varias veces al día y en pequeñas cantidades ayuda a la digestión y contribuye al bienestar durante los días más calurosos.
- Reforzar los cuidados en el almacenamiento y transporte de los alimentos, manteniéndolos en condiciones térmicas adecuadas, especialmente los más perecederos o de mayor riesgo, como el queso, los yogures, el marisco y los huevos, para prevenir intoxicaciones alimentarias.
2. Ambiente y exposición al calor
- Permanecer en lugares frescos, ventilados o con aire acondicionado es fundamental para prevenir los efectos nocivos del calor, especialmente en las personas más vulnerables, como los ancianos y los enfermos crónicos.
- Evitar la exposición directa al sol entre las 11:00 y las 17:00, periodo en el que la radiación solar y las temperaturas alcanzan sus niveles más altos.
- Mantener la temperatura interior dentro de un intervalo de confort térmico (idealmente entre 18 ºC y 21 ºC), siempre que sea posible, reduce el riesgo de complicaciones de salud provocadas por el calor excesivo.
- Adoptar estrategias para reducir la entrada de calor en el hogar, como cerrar las persianas o cortinas durante el día, utilizar cortinas térmicas o reflectantes y promover el enfriamiento natural por la noche (abriendo las ventanas de forma segura en las horas más frescas).
- Utilizar de manera eficiente los sistemas de climatización, garantizando su buen funcionamiento y evitando un consumo excesivo.
- Permanecer, al menos unas horas al día, en ambientes con un confort térmico adecuado puede ayudar a controlar el estrés térmico y prevenir el agravamiento de problemas de salud en personas de riesgo.
3. Ropa y protección solar
- Utilizar ropa ligera, holgada y de colores claros, confeccionada con tejidos transpirables, preferiblemente fibras naturales como el algodón o el lino, que ayudan a disipar el calor y a reflejar los rayos solares.
- Elegir ropa que cubra el cuerpo sin apretar, para favorecer la circulación del aire y mantener el cuerpo más fresco.
- Utilice sombreros de ala ancha que protejan la cara, el cuello y las orejas de la exposición directa al sol.
- Utilice gafas con protección contra la radiación ultravioleta para proteger los ojos de los efectos nocivos del sol.
- Aplicar protector solar con un factor de protección superior a 30, incluso en días nublados, renovando la aplicación cada dos horas o después de sudar en exceso o entrar en contacto con el agua.
- Optar por calzado cómodo, fresco y transpirable, que permita la evaporación del sudor y evite el sobrecalentamiento de los pies.
4. Cuidados médicos
- En caso de enfermedad crónica, o si sigue una dieta con restricción de sal o líquidos, consulte a su médico.
5. Apoyo y contacto social
- Mantenga un contacto regular con alguien atento y disponible, como un familiar, amigo o vecino.
- Las personas aisladas deben ser contactadas (o contactar) al menos dos veces al día para garantizar su bienestar.
6. Actividad física
- Las personas mayores que se mantienen físicamente activas deben tener especial cuidado, especialmente en los días más calurosos.
- Siempre que sea posible, programar las actividades físicas al aire libre para los periodos de menor calor, concretamente a primera hora de la mañana o al final del día.
- Evitar el ejercicio físico entre las 11:00 y las 17:00, cuando la radiación solar y las temperaturas son más intensas.
- Haga pausas frecuentes en lugares con sombra y permita que el cuerpo se recupere entre esfuerzos.
- Manténgase bien hidratado antes, durante y después de la actividad, dando prioridad a la ingesta de agua.
- Evaluar la necesidad de posponer o cancelar la actividad física en días con alerta de calor extremo, especialmente en actividades con varios participantes o de mayor exigencia física.
En verano, las personas de 65 años o más son especialmente vulnerables a los efectos de las altas temperaturas, por lo que es fundamental adoptar cuidados específicos para proteger su salud. Es fundamental garantizar una hidratación regular y mantener una alimentación ligera y saludable. También deben evitar la exposición directa al sol, permanecer en ambientes frescos y ventilados, y usar ropa adecuada que favorezca la protección solar. La práctica de actividad física debe planificarse para los momentos de menor calor, con pausas y una hidratación frecuente. Además, el seguimiento médico regular y el apoyo social son esenciales para garantizar la salud de las personas mayores y prevenir situaciones de riesgo. Si se adoptan estas medidas de cuidado, la salud de las personas mayores estará protegida, lo que les permitirá disfrutar del verano con seguridad y sin preocupaciones.
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