Que cuidados devemos ter com a saúde do idoso no verão?

¿Qué cuidados debemos tener con la salud de las personas mayores en verano?

Descubra los cuidados fundamentales para proteger la salud de las personas mayores durante los días calurosos del verano.

Cama articulada eléctrica: 10 ventajas que debe conocer Leiendo ¿Qué cuidados debemos tener con la salud de las personas mayores en verano? 6 minutos Siguiente La importancia de la hidratación para las personas mayores

Las altas temperaturas que se registran durante varios días consecutivos, especialmente en verano, conocidas como «olas de calor», pueden tener un fuerte impacto en su cuerpo y requerir atención médica de urgencia.

La exposición prolongada al calor intenso puede llevar a situaciones extremas, causando complicaciones graves de salud, a veces irreversibles, como deshidratación severa, calambres, agravamiento de enfermedades crónicas, agotamiento, insolación e incluso la muerte.

Entre las personas más vulnerables al calor, que necesitan atención especial y medidas específicas para protegerse, se encuentran los niños en los primeros años de vida, las personas de 65 años o más, los enfermos crónicos, los trabajadores al aire libre expuestos al sol y al calor, las personas que practican actividad física intensa, así como las que viven aisladas y con carencias económicas y sociales. En este artículo se destaca el cuidado de las personas mayores durante el verano.

Cuidados con las personas mayores en verano

1. Hidratación y alimentación:

  • Beber agua con regularidad, aunque no se tenga sed, es esencial para prevenir la deshidratación, especialmente en personas mayores y niños.
  • Dar prioridad a la ingesta de agua y evitar las bebidas alcohólicas, gaseosas, azucaradas o con cafeína, ya que pueden agravar la pérdida de líquidos y contribuir a la deshidratación.
  • Consuma alimentos ricos en agua, como frutas frescas (sandía, naranja y melón) y hortalizas (lechuga, pepino y tomate), que ayudan a complementar la hidratación.
  • Adoptar un patrón alimenticio saludable, con comidas ligeras, frescas y repartidas a lo largo del día.
  • Comer varias veces al día y en pequeñas cantidades ayuda a la digestión y contribuye al bienestar durante los días más calurosos.
  • Reforzar los cuidados en el almacenamiento y transporte de los alimentos, manteniéndolos en condiciones térmicas adecuadas, especialmente los más perecederos o de mayor riesgo, como el queso, los yogures, el marisco y los huevos, para prevenir intoxicaciones alimentarias.

2. Ambiente y exposición al calor

  • Permanecer en lugares frescos, ventilados o con aire acondicionado es fundamental para prevenir los efectos nocivos del calor, especialmente en las personas más vulnerables, como los ancianos y los enfermos crónicos.
  • Evitar la exposición directa al sol entre las 11:00 y las 17:00, periodo en el que la radiación solar y las temperaturas alcanzan sus niveles más altos.
  • Mantener la temperatura interior dentro de un intervalo de confort térmico (idealmente entre 18 ºC y 21 ºC), siempre que sea posible, reduce el riesgo de complicaciones de salud provocadas por el calor excesivo.
  • Adoptar estrategias para reducir la entrada de calor en el hogar, como cerrar las persianas o cortinas durante el día, utilizar cortinas térmicas o reflectantes y promover el enfriamiento natural por la noche (abriendo las ventanas de forma segura en las horas más frescas).
  • Utilizar de manera eficiente los sistemas de climatización, garantizando su buen funcionamiento y evitando un consumo excesivo.
  • Permanecer, al menos unas horas al día, en ambientes con un confort térmico adecuado puede ayudar a controlar el estrés térmico y prevenir el agravamiento de problemas de salud en personas de riesgo.

3. Ropa y protección solar

  • Utilizar ropa ligera, holgada y de colores claros, confeccionada con tejidos transpirables, preferiblemente fibras naturales como el algodón o el lino, que ayudan a disipar el calor y a reflejar los rayos solares.
  • Elegir ropa que cubra el cuerpo sin apretar, para favorecer la circulación del aire y mantener el cuerpo más fresco.
  • Utilice sombreros de ala ancha que protejan la cara, el cuello y las orejas de la exposición directa al sol.
  • Utilice gafas con protección contra la radiación ultravioleta para proteger los ojos de los efectos nocivos del sol.
  • Aplicar protector solar con un factor de protección superior a 30, incluso en días nublados, renovando la aplicación cada dos horas o después de sudar en exceso o entrar en contacto con el agua.
  • Optar por calzado cómodo, fresco y transpirable, que permita la evaporación del sudor y evite el sobrecalentamiento de los pies.

4. Cuidados médicos

  • En caso de enfermedad crónica, o si sigue una dieta con restricción de sal o líquidos, consulte a su médico.

5. Apoyo y contacto social

  • Mantenga un contacto regular con alguien atento y disponible, como un familiar, amigo o vecino.
  • Las personas aisladas deben ser contactadas (o contactar) al menos dos veces al día para garantizar su bienestar.

6. Actividad física

  • Las personas mayores que se mantienen físicamente activas deben tener especial cuidado, especialmente en los días más calurosos.
  • Siempre que sea posible, programar las actividades físicas al aire libre para los periodos de menor calor, concretamente a primera hora de la mañana o al final del día.
  • Evitar el ejercicio físico entre las 11:00 y las 17:00, cuando la radiación solar y las temperaturas son más intensas.
  • Haga pausas frecuentes en lugares con sombra y permita que el cuerpo se recupere entre esfuerzos.
  • Manténgase bien hidratado antes, durante y después de la actividad, dando prioridad a la ingesta de agua.
  • Evaluar la necesidad de posponer o cancelar la actividad física en días con alerta de calor extremo, especialmente en actividades con varios participantes o de mayor exigencia física.

 

En verano, las personas de 65 años o más son especialmente vulnerables a los efectos de las altas temperaturas, por lo que es fundamental adoptar cuidados específicos para proteger su salud. Es fundamental garantizar una hidratación regular y mantener una alimentación ligera y saludable. También deben evitar la exposición directa al sol, permanecer en ambientes frescos y ventilados, y usar ropa adecuada que favorezca la protección solar. La práctica de actividad física debe planificarse para los momentos de menor calor, con pausas y una hidratación frecuente. Además, el seguimiento médico regular y el apoyo social son esenciales para garantizar la salud de las personas mayores y prevenir situaciones de riesgo. Si se adoptan estas medidas de cuidado, la salud de las personas mayores estará protegida, lo que les permitirá disfrutar del verano con seguridad y sin preocupaciones.

 

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