Es habitual confundir la gripe con el resfriado, pero estas dos infecciones respiratorias tienen causas y síntomas distintos. Aunque ambas están provocadas por un virus, la gripe suele ser más grave y puede tener complicaciones más serias, especialmente en personas mayores de 65 años o en grupos de riesgo, como embarazadas, enfermos crónicos e inmunodeprimidos. A menudo, las personas toman antibióticos para tratar un resfriado, lo cual es un error, ya que los antibióticos solo funcionan contra las infecciones bacterianas y no son eficaces contra las infecciones virales como la gripe y el resfriado.
Analicemos las principales diferencias entre la gripe y el resfriado para que puedas comprender mejor los síntomas de cada uno y saber cómo actuar.
Resfriado vs gripe: causas y transmisión
La gripe es una enfermedad viral causada por los virus Influenza A y B y afecta a las vías respiratorias superiores. Se transmite fácilmente a través de los estornudos, la tos y el contacto con superficies contaminadas. Durante la temporada de invierno, la gripe es más prevalente, y la prevención se realiza mediante la vacunación, el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos.
Por otro lado, el resfriado también es una infección viral, pero suele ser más leve y limitarse a las vías respiratorias superiores (nariz, garganta y oídos). Los virus responsables del resfriado son diferentes de los que causan la gripe y la transmisión se produce de forma similar, por contacto con secreciones nasales o gotículas expulsadas al toser y estornudar.
Resfriado vs gripe: cómo identificar los síntomas
Los síntomas de la gripe aparecen de forma repentina e incluyen fiebre alta, dolores musculares, dolor de cabeza, cansancio extremo y tos seca. La gripe puede durar entre dos y cuatro días, pero el cansancio puede persistir durante más tiempo. En algunos casos, la gripe puede derivar en complicaciones graves, como neumonía, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas.
El resfriado, por su parte, es más leve. Los síntomas incluyen congestión nasal, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y tos. Aunque también puede producirse fiebre baja, los síntomas no son tan intensos como los que se sienten cuando se tiene gripe. El resfriado suele durar entre siete y diez días y, por lo general, se cura por sí solo, es decir, sin necesidad de un tratamiento específico.
Resfriado vs gripe: cómo prevenirlo y tratarlo
Ambas afecciones pueden prevenirse mediante buenas prácticas de higiene, como lavarse las manos con frecuencia, usar pañuelos desechables al estornudar o toser y evitar el contacto cercano con personas enfermas.
Para la gripe, se recomienda encarecidamente la vacunación anual, especialmente para las personas más vulnerables, como los ancianos y las mujeres embarazadas. El tratamiento de la gripe consiste en reposo, hidratación y medicamentos para controlar los síntomas, como el paracetamol para la fiebre. En casos graves, pueden ser necesarios antivirales, pero deben administrarse bajo supervisión médica.
En cuanto al resfriado, el tratamiento es sintomático. El uso de suero fisiológico para aliviar la congestión nasal y el reposo son esenciales para ayudar a la recuperación. Cuando hay fiebre, se puede recurrir al paracetamol para aliviarla.
¿Cuándo buscar ayuda médica en caso de gripe o resfriado?
Aunque la gripe y el resfriado suelen resolverse por sí solos en la mayoría de los casos, es importante buscar asistencia médica si los síntomas empeoran o persisten durante más de tres o cuatro días. Si la fiebre no baja con el uso de paracetamol o si aparecen dificultades respiratorias, se debe consultar a un médico.
Las personas de los grupos de riesgo, como los ancianos o las mujeres embarazadas, deben prestar especial atención a la gripe, que puede provocar complicaciones graves. Si nota síntomas como dificultad para respirar o dolor en el pecho, acuda inmediatamente al médico.
La principal diferencia entre la gripe y el resfriado radica en la gravedad de los síntomas y el riesgo de complicaciones. La gripe suele ser más intensa, con síntomas como fiebre alta, dolores musculares y cansancio extremo, y puede provocar complicaciones graves, especialmente en personas con el sistema inmunitario debilitado. Por otro lado, el resfriado tiende a ser más leve y, en la mayoría de los casos, se resuelve por sí solo, sin necesidad de tratamiento médico especializado.
La vacunación anual contra la gripe es una medida fundamental para prevenir la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones, siendo especialmente importante para los grupos de riesgo, como los ancianos, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas.
Comprender las diferencias entre la gripe y el resfriado no solo le ayuda a tomar decisiones informadas sobre el tratamiento, sino también a proteger su salud y la de quienes le rodean. Al estar atento a las señales de su cuerpo y seguir las medidas de prevención, puede reducir el impacto de estas infecciones y contribuir a un entorno más seguro y saludable para todos.
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