El estrés, que significa «tensión», incluye todas las perturbaciones físicas y psicológicas que perturban nuestra tranquilidad. Aunque forma parte de la vida y, en dosis moderadas, puede incluso ser saludable al motivarnos a actuar, el exceso de estrés se vuelve perjudicial, especialmente para las personas mayores. Con el paso de los años, surgen pérdidas, limitaciones y cambios en el estilo de vida que pueden generar tensión, ansiedad y sentimientos de soledad, lo que afecta a la salud física y emocional. Por eso, es esencial comprender qué es, reconocer sus señales y adoptar estrategias eficaces para gestionar el estrés.
Saber cómo lidiar con el estrés es clave para garantizar el bienestar en esta etapa de la vida. En este artículo, abordamos las principales causas, sus impactos y cómo gestionar el estrés en la tercera edad, destacando las mejores formas de prevenirlo y combatirlo, con el apoyo de la familia, la comunidad y los servicios de salud.
¿Cuáles son las causas del estrés en la tercera edad?
- Pérdida de autonomía: la dificultad para realizar tareas sencillas como bañarse, vestirse o desplazarse puede generar frustración y sensación de inutilidad.
- Problemas de salud: las enfermedades crónicas, los dolores persistentes, los cambios en la movilidad o en la visión aumentan la ansiedad y el malestar.
- Aislamiento social y soledad: la falta de contacto con familiares, amigos o vecinos es uno de los principales factores de riesgo para el estrés y la depresión.
- Cambios familiares: la muerte de un cónyuge o amigos cercanos, o la distancia física y emocional de los hijos, intensifican el sentimiento de abandono.
- Cambios en el entorno: tener que mudarse de casa o adaptarse a equipos médicos puede generar inseguridad y resistencia emocional.
Impacto del estrés en las personas mayores
- Debilita el sistema inmunitario, aumentando la vulnerabilidad a las enfermedades.
- Agrava enfermedades crónicas, como la hipertensión y la diabetes.
- Interfiere con el sueño y el apetito, reduciendo la energía.
- Aumenta el riesgo de depresión, ansiedad y apatía.
- Conduce a la pérdida de autoestima, especialmente cuando se asocia a la sensación de dependencia.
¿Cómo gestionar el estrés?
- Identifique el origen del estrés: reconozca las situaciones o personas que lo desencadenan para actuar de forma consciente.
- Comparta sus sentimientos: expresar las emociones ayuda a aliviar las tensiones y favorece la salud mental.
- Aprenda a decir no: respete sus límites para evitar la sobrecarga física y emocional.
- Cuide su cuerpo: mantenga una alimentación equilibrada y practique ejercicio físico con regularidad, aunque sea ligero, para aumentar su bienestar.
- Estimule la mente: participe en actividades intelectuales y creativas que mantengan el cerebro activo.
- Fomenta la socialización: participa en grupos comunitarios, clubes o centros de día para evitar el aislamiento.
- Valora la salud mental: busca apoyo psicológico o terapias que te ayuden a gestionar las emociones.
- Establezca rutinas saludables: adopte horarios regulares, descanse lo suficiente y participe en las decisiones sobre su vida para reforzar su autonomía y dignidad.
- Adopte una actitud positiva: cultive el pensamiento optimista y la flexibilidad para aumentar la resiliencia.
- Organice su tiempo: Equilibre el trabajo, el ocio y el descanso para reducir el estrés.
- Practique técnicas de relajación a diario: los ejercicios de respiración o relajación muscular ayudan a reducir la ansiedad y la presión arterial.
El papel de la familia y la comunidad en la salud mental de las personas mayores
Mantenga un contacto regular, ya sea presencial o virtual
Estar presente en la vida de las personas mayores, ya sea mediante visitas, llamadas telefónicas o videollamadas, ayuda a reducir el aislamiento y a fortalecer los lazos afectivos. La regularidad del contacto transmite seguridad y un sentimiento de pertenencia.
Mostrar afecto y respeto por la historia y las capacidades de las personas mayores
Valorar las experiencias, los recuerdos y las capacidades que aún conservan las personas mayores refuerza su autoestima y dignidad, creando un ambiente de cuidado y reconocimiento.
Evitar cambios bruscos sin una explicación clara
Los cambios repentinos pueden generar inseguridad y estrés. Es fundamental preparar y explicar a la persona mayor cualquier cambio en su entorno o rutina, respetando su ritmo y sus emociones.
Incluir a las personas mayores en actividades familiares y comunitarias:
Participar en momentos familiares y comunitarios ayuda a mantener a la persona mayor activa, socialmente integrada y emocionalmente estimulada, combatiendo la soledad.
Causas de la soledad y el aislamiento en la tercera edad
Movilidad reducida
La limitación de los movimientos dificulta la participación en actividades sociales y aumenta el riesgo de aislamiento.
Pérdida del cónyuge o de amigos cercanos
El duelo y la ausencia de relaciones afectivas cercanas intensifican el sentimiento de soledad y abandono.
Institucionalización sin adaptación emocional ni apoyo:
El ingreso en residencias u otras instituciones puede ser una experiencia difícil si no se cuenta con el apoyo emocional adecuado, lo que puede agravar el aislamiento.
Cambios de hogar o contexto social:
Los cambios en el entorno familiar o comunitario requieren adaptación y pueden causar inseguridad emocional.
Enfermedades mentales no tratadas, como la depresión:
Los problemas psicológicos no diagnosticados o sin seguimiento aumentan la vulnerabilidad al aislamiento y al estrés.
Las tres fases del estrés
- Alarma: el cerebro alerta al cuerpo, liberando sustancias químicas para hacer frente al «peligro».
- Resistencia: el cuerpo se adapta y mantiene su funcionamiento normal.
- Agotamiento: el estrés elevado puede causar graves riesgos para la salud, incluidas enfermedades cardiovasculares.
Saber cómo lidiar con el estrés en la tercera edad es un reto tan importante como urgente. Reconocer las causas, los signos y los impactos permite adoptar medidas eficaces para su prevención e intervención. La implicación de la familia, la comunidad y los servicios de salud es fundamental para garantizar que se sepa cómo gestionar el estrés en la tercera edad y que nadie envejezca en aislamiento o soledad.
Promover estilos de vida activos, estimular la mente, reforzar los lazos afectivos y respetar la autonomía son pasos decisivos para proporcionar una vida equilibrada y digna, ayudando a las personas mayores a saber cómo lidiar con el estrés.
Envejecer con tranquilidad y calidad de vida, sabiendo cómo lidiar con el estrés, no debe ser un privilegio, sino un derecho de todos.
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