El esqueleto dentro de nuestro cuerpo se vuelve más frágil, silenciosamente, a medida que envejecemos, hasta que una simple caída, que en otras circunstancias no causaría grandes daños, puede provocar una fractura grave, debido a la fragilidad ósea causada por la osteoporosis.
Esta es la realidad de muchas personas con esta enfermedad silenciosa, pero potencialmente devastadora, que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Por lo tanto, conocer los síntomas, comprender los riesgos y adoptar medidas preventivas es esencial para mantener la salud ósea a lo largo de la vida, especialmente en una sociedad cada vez más envejecida.
¿Qué es la osteoporosis?
La osteoporosis es una enfermedad crónica y progresiva del esqueleto, caracterizada por la disminución de la densidad mineral ósea, lo que conduce a la fragilidad de los huesos. Esta pérdida de densidad es la causa de alteraciones en la microestructura ósea, lo que aumenta considerablemente el riesgo de fracturas. La pérdida ósea se produce porque el proceso natural de renovación del hueso se desequilibra, es decir, el organismo degrada más hueso del que es capaz de regenerar.
¿Quiénes tienen más riesgo de desarrollar osteoporosis?
Aunque puede afectar a cualquier persona, la osteoporosis es más común en:
- Mujeres después de la menopausia, debido a la reducción de los niveles de estrógeno;
- Las personas mayores, especialmente las mayores de 70 años;
- Personas con antecedentes familiares de osteoporosis o fracturas previas en la edad adulta;
- Personas con enfermedades como artritis reumatoide, diabetes, celiaquía o enfermedad inflamatoria intestinal;
- Personas con hábitos de vida poco saludables, como tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y sedentarismo;
- Personas con déficit de calcio y vitamina D o con un índice de masa corporal bajo.
- Pacientes tratados con corticoides de forma prolongada.
Principales síntomas y señales de alerta de la pérdida ósea
La osteoporosis se conoce como una enfermedad silenciosa, ya que puede no presentar síntomas durante años. Los primeros signos suelen aparecer en una fase avanzada, cuando los huesos ya están muy debilitados. Los principales síntomas incluyen:
- Fracturas recurrentes, a menudo provocadas por caídas leves o pequeños esfuerzos.
- Pérdida de estatura con el paso del tiempo;
- Postura encorvada, con posible formación de joroba;
- Dolores de espalda, causados por fracturas vertebrales.
¿Cómo se diagnostica la osteoporosis?
El diagnóstico de la osteoporosis es clínico y se basa en varios factores:
- Evaluación del historial médico y los factores de riesgo;
- Densitometría ósea, el examen de referencia que mide la densidad mineral de los huesos;
- Radiografías, útiles para identificar fracturas no detectadas;
- Análisis de laboratorio, que ayudan a detectar causas secundarias de pérdida ósea mediante la evaluación de los niveles de calcio, fósforo y hormonas.
Tratamientos disponibles para la osteoporosis
Aunque la osteoporosis no tiene cura, es posible retrasar su progresión y minimizar los riesgos asociados. El tratamiento debe ser personalizado y puede incluir:
- Adopción de una dieta rica en calcio y vitamina D;
- Suplementos, si es necesario.
- Práctica regular de ejercicio físico (como caminar o entrenamiento de resistencia);
- Medicación específica para fortalecer los huesos y reducir la pérdida ósea;
- Cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol y tomar precauciones para evitar caídas.
¿Cómo prevenir la osteoporosis?
La prevención comienza mucho antes de los primeros síntomas. Desde la infancia, es esencial adoptar hábitos que promuevan la salud ósea:
- Alimentación equilibrada y rica en calcio mediante el consumo de lácteos, verduras de hoja verde y frutos secos;
- Exposición solar moderada y segura para garantizar niveles adecuados de vitamina D.
- Actividad física regular, con especial énfasis en los ejercicios de impacto o resistencia;
- Evitar comportamientos de riesgo, como fumar y consumir alcohol en exceso.
Estas medidas no solo ayudan a mantener una buena densidad mineral ósea, sino que también tienden a retrasar o evitar la aparición de la pérdida ósea asociada a la edad u otras afecciones.
La osteoporosis es una enfermedad que, aunque silenciosa, puede tener consecuencias graves y duraderas en la vida de los pacientes. Además de las fracturas, puede comprometer la movilidad, la independencia e incluso la propia vida. Sin embargo, gracias a la información, el diagnóstico precoz y los hábitos saludables, es posible vivir con calidad, incluso ante la amenaza de la pérdida ósea. Hablar con su médico, hacerse revisiones periódicas y cuidar los huesos desde una edad temprana son pasos fundamentales para un futuro más seguro y saludable.
En Portugal, existen entidades que se dedican a apoyar a quienes viven con esta enfermedad. Un ejemplo es la Asociación Portuguesa de Osteoporosis (APO), creada en 1994, que trabaja activamente en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la osteoporosis, con el apoyo de médicos especialistas. En 2021, la APO vio reforzada su misión gracias al apoyo de la Fundación Manuel António da Mota, que contribuyó a la reconversión de un equipo de detección, lo que permitió llegar a más personas y actuar más temprano en la detección de la pérdida ósea.
Informarse y actuar a tiempo puede marcar la diferencia, porque los huesos son los pilares invisibles que sostienen la estructura necesaria para garantizar una vida con movilidad, autonomía y calidad.
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